Quizás mañana sea tarde

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Anda, besa a tus niños, abrázales, dales afecto y ternura –no dinero–, disfruta y juega con ellos mientras sean niños. Mañana se habrán marchado de casa.

Anda, atiende, cuida y mima a tus padres, a las personas mayores que quieres. Mañana no los tendrás. Es ley de vida.

Anda, pon tus cinco sentidos y toda tu alma en el instante que vives y hazlos vivir plenamente a quienes tengas a tu lado. Mañana quizá ya no esté en tus manos poder hacerlo.

Anda, díselo a tu esposo/a: que le quieres, que es la persona más importante de tu vida... Date cuenta de lo que eres y tienes hoy... Mañana quizá sea tarde.

Anda, hazle feliz hoy que puedes, Mañana tal vez no podrás. Ya no estaréis el uno o el otro.

Anda, repite a quienes amas aquellas palabras amables o el gesto generoso que tal vez esperan desde hace tiempo.

Anda, regálales hoy lo mejor de ti: tu presencia, tu atención, tu tiempo, tu persona... No sabes si mañana podrás.

Anda, haz lo que haces. Hazlo tan bien como sepas y puedas... y deja el mañana en manos de Dios.

Anda, no desperdicies tu vida ni los valores humanos y cristianos que tienes, que posees... Hazlos fructificar hoy, porque no sabes si mañana será demasiado tarde.

Teresa de Lisieux tiene un poema que dice: «Para amarte Dios mío/ en esta pobre tierra/ no tengo más que un día/ sólo el día de hoy!...».

José Mª Alimbau

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